Agridulce día en Barcelona - El cierre de una tienda de comics o como algo se me muere por dentro


Como primera entrada, esto es un poco particular. Al menos, yo lo pienso así.

No voy a empezar diciéndoos ni quien soy, ni de donde, ni a que dedico mi tiempo libre.

Voy a empezar esta historia explicándoos algo que me ha sucedido hoy y que me ha demostrado que, pese a que tenia mis dudas, la pasa negra y arrugada que tengo por corazón aún da signos de latir de vez en cuando.

Hoy ha empezado como una mañana alegre en Barcelona.

A mis cuarenta y tantos tacos (Ya ves tú, cantaba Sabina) he dado mi primer paso para ampliar mis escasos estudios.

Hoy era una mañana gris en la ciudad y la lluvia caía a ratos haciendo que el ambiente fuera húmedo y desapacible. Yo me movía en moto por sus calles y, pese al riesgo y la incomodidad del ambiente, era muy feliz.

Me he acercado al IOC (Institut Obert de Catalunya) con lo puesto y allí, muy amablemente, me han ayudado a tirar paralante mi inscripción en un Grado Superior. Cualquier otro día, me hubieran espetado que me faltaban documentos y me hubieran largado. Pero hoy era un gran día, y al final y con toda la ayuda que he necesitado, he salido del centro con mi preinscripción hecha.

"He conseguido despegarme de delante de la consola y he superado todas las adversidades que el día me deparaba y me merezco un premio" me he dicho mientras me montaba en la moto y me encaminaba hacia Arco del Triunfo.

Indicar que mis visitas a esta zona son trimestrales/semestrales como norma general.

Mucho más tiempo más tarde de lo que yo esperaba, he llegado a mi destino.

Atrás ha quedado una plaza Universidad completamente ocupada por una acampada (no voy a entrar en si estoy de acuerdo o no, que esto no es un blog político).

He aparcado enfrente de Gigamesh, en la calle Bailen.

Como inciso, decir que el nuevo local de esta fantástica librería es muy grande, muy moderno, muy "guay" pero no tiene ni la sombra de carisma de la que tenia la tienda cuando estaban en unos sótanos de Ronda Sant Pere.

¿Que más encontramos en la zona? Dejadme hacer un pequeño repaso...

Norma Editorial es un behemoth que no para de crecer. Su tamaño es inversamente proporcional a el interés que me provoca. Cuanto más grande hacen la tienda, más insulsa me parece.

Hay una tienda dedicada a libros de ilustraciones y arte que, con todos mis respetos, siempre me ha parecido un pináculo de la soberbia. Libros de dibujos raros para pegarte el pegote delante de las visitas.

Chunichi es un caso semejante al de Gigamesh... Tenían una tienda adorable al lado de la Illa Diagonal y, ahora, es otra oda a "lo más de moda" del frikismo que no vale ni los tres minutos que tardo en recorrerla...

Hay una minúscula tienda de comics y una de videojuegos retro en la misma fachada que Gigamesh, una enfocada al género shojo en la calle Ausias March, Kaburi (o Kabuki, no se) de juegos de mesa y poco más...

Personalmente, a "El triangulo Friki" voy, básicamente, por dos tiendas que no he nombrado.

Hace años (décadas) que ya no compro comic en papel. ¿La razón? simple, no tengo sitio.

Mi drogaina son las figuras de acción, los moñecos, las maquetas de robots tipo gundam... Y cuanto más viejas, mejor.

Una de ellas es "Ninja no sé que". Cara a rabiar, alguna vez he encontrado alguna cosita, pero vamos, nada destacable.

La otra era la tienda "Freaks"

Freaks es (o era) una misma tienda en dos locales. Llevaban allí más tiempo del que recuerdo. Había un local dedicado al comic en el que, desde las alturas de un despacho en una trastienda, el líder marciano a tamaño real de "Mars Attacs", vigilaba tus movimientos (El local de la foto que abre este escrito).

La otra estaba dedicada a las películas y al merchandising.

Si tenemos que ser justos, la tienda de libros de arte para gafapastas también había sido de la franquicia "Freaks".
 
  

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